Beatrice Ávalos: “En el curso de la vida profesional hay que seguir aprendiendo y esa es la razón de la importancia de la formación continua”

Para conocer el panorama actual de la formación profesional de los docentes conversamos con la destacada académica Beatrice Ávalos, quien ha dedicado amplia parte de su carrera a la investigación de la formación docente.

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Por Denisse Espinoza Ramos

Una de las líneas de observación del Observatorio Latinoamericano de Didáctica de las Ciencias (OLADIC) es la formación inicial y continua del profesorado, área que nos parece relevante poner en énfasis pues constituye un elemento clave en el sistema educativo. Hablar de la formación inicial y continua de los docentes resulta especialmente importante en el contexto que como país enfrentamos hoy: un empoderamiento ciudadano respecto al tema y la implementación de reformas educacionales.

Para conocer el panorama actual de la formación profesional del profesorado conversamos con la destacada académica Beatrice Ávalos, pedagoga en Historia y Geografía  y Ph. D con concentración mayor en Educación y menor en Historia y Filosofía, quien ha dedicado amplia parte de su carrera a la investigación de la formación docente.

Actualmente, la Premio Nacional de Ciencias de la Educación 2013 se encuentra trabajando como investigadora asociada al Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, desarrollando varias investigaciones sobre trabajo colaborativo entre profesores -incluido un proyecto Fondecyt- y escribiendo revisiones de literatura sobre profesores principiantes y políticas referidas a formación docente. Ávalos nos grafica los puntos claves de la formación docente y reflexiona sobre los desafíos que plantea esta temática para OLADIC.

¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la formación inicial y continua del profesorado en nuestro país?

En términos generales, hay dos lados del problema. Por un lado, está lo que es el grupo que entra a la formación docente, quienes comienzan a estudiar pedagogía, y hasta el momento, porque esto va a cambiar lentamente con la nueva ley de desarrollo profesional docente, han entrado estudiantes que no tienen las mejores calificaciones o no han recibido una buena educación media. Eso afecta a la formación docente porque ésta debe tratar de compensar la falta de habilidades básicas, como por ejemplo, poder leer y entender grandes temas, poder escribir… En fin, habilidades que debiesen venir bien desde la educación media y no es el caso. Este panorama debiera cambiar con la entrada de estudiantes de mayores puntajes. No estoy segura de que vaya a ser así, pero debiese serlo.

Dentro de la formación docente hay que distinguir entre la formación docente para educación parvularia y básica de la formación docente para educación media. Esta última, en general, funciona bien porque ciertos contenidos se aprenden en vinculación con las facultades especializadas de las universidades. Pero en la educación básica, donde en términos de contenido hay que aprender un poco de todo, hay muchas debilidades en el conocimiento del curriculum escolar que tienen que enseñar los profesores de la básica. Por ejemplo, una profesora que entró a estudiar esto y no le gustaban mucho las matemáticas tiene que aprender a enseñar la matemática que le van a exigir en el colegio. Entonces, esa parte es bastante diversa en las universidades formadoras, pero en general no está muy bien. Y eso ya lo sabemos.

Ahora, una manera de mejorar esta situación han sido las menciones, el poder preparar a futuros profesionales en las áreas en las que ellos se sienten más seguros, les acomoda más. Eso ya se está extendiendo en la formación docente, el preparar para especialidades.

Una tercera cosa, a mi juicio, es que las prácticas profesionales no tienen suficiente supervisión de parte de las universidades. Se entrega casi completamente la supervisión de la práctica al supervisor del colegio donde se está haciendo. Esto no es necesariamente culpa de la universidad, sino del financiamiento para la supervisión de las prácticas. Tienen personas que no tienen mucho tiempo, entonces con suerte en una práctica que se hizo en seis meses lo irán a ver haciendo clases una o dos veces.

Esas son las grandes áreas complejas de la formación docente, y eso lo sabemos pues se ha dicho y escrito mucho. Yo creo que las instituciones formadoras lo saben en general, pero no han logrado mejorar sustancialmente en este tema.

 ¿Cuál es la relevancia de la formación inicial y continua de los docentes en el mejoramiento del sistema educativo?

Todo el mundo sabe que la formación inicial es esencial, pero quiero decir una cosa sobre la formación continua. La formación inicial no puede preparar para todo, lo que hace es preparar para comenzar a enseñar, para entrar a una sala de clases y manejarse relativamente bien, para saber cuáles son los contenidos curriculares que tiene que enseñar, para tener experiencias prácticas de cómo enseñarlo. Pero ese nuevo profesor se va a encontrar con contextos muy distintos y la formación docente inicial por mucho que lo prepare lo mejor posible, no lo puede preparar para todos esos contextos. Por eso, la formación continua es muy importante. Ahora se ha aprobado en la ley de desarrollo profesional la inducción, es decir, el apoyo a los profesores que comienzan a enseñar. Eso es esencial y ya es conocido por la investigación internacional sobre el tema. Gracias a Dios se va a comenzar a aplicar lentamente el apoyo de un mentor, de un profesor o profesora con experiencia que trabaje junto con el profesor que comienza a enseñar.

En el curso de la vida profesional hay que seguir aprendiendo y esa es la razón de la importancia de la formación continua. Ahora, yo creo que la formación continua hay que mirarla desde dos ángulos. Uno desde un plano más informal, el que se realiza trabajando y hablando con colegas o teniendo reuniones en el colegio de discusión de temas profesionales. Y segundo, a través de actividades más formales, que pueden ser para ponerse al día sobre cambios curriculares o sobre la enseñanza de ciertos temas más complejos del contenido curricular. Pero para esto es esencial que los profesores tengan tiempo, y por eso las condiciones de trabajo son tremendamente importantes para la formación continua.

 ¿Cuál es y debiese ser el papel de las universidades en los procesos de formación docente?

Hoy las universidades son claves porque toda la formación de profesores va a ser en la universidad, ya no se permite la formación de profesores en institutos profesionales, por lo tanto, las universidades tienen una tarea enorme. Entonces, de a poco se va a comenzar a mejorar la calidad de la entrada de estudiantes, pero hay que reconocer que mucho de eso depende de la calidad de la educación media. Mientras la educación media no entregue buenos candidatos a la docencia vamos a tener problemas. Las universidades tienen que tratar de reconocer esta situación y tener actividades que permitan superar o moderar estos problemas que tienen de entrada. Las universidades también tienen que dar bastante importancia a enseñar contenidos de las disciplinas curriculares, aquellas que forman la base de los tres niveles: parvulario, básica y media. Deben enseñarlos de la mejor forma que permita que los futuros profesores comprendan los conceptos centrales y que desde esa comprensión aprendan cómo enseñarlos: distintas metodologías y formas de enseñar.

¿Cómo debiera ser un modelo de formación inicial, considerando las reformas actuales al sistema educativo?

 Hay dos modelos básicos: el modelo de formación consecutiva y el modelo de formación concurrente. El modelo de formación consecutiva generalmente opera bien para la formación de profesores de educación media. Es decir, un candidato a profesor que tiene una licenciatura en algún área curricular como matemáticas, historia o lenguaje, que ha estudiado bien ese contenido, luego puede tomar un año o año y medio de formación pedagógica para enseñar ese contenido. Eso es lo que se llama formación consecutiva y hay larga experiencia en Inglaterra y Estados Unidos de este tipo de formación y funciona bien. Pero no funciona bien para el profesor de educación básica, porque él necesita tener un conocimiento amplio de las áreas curriculares, no tan profundo como el de una licenciatura en un área. Por lo tanto, la formación concurrente, en que se va preparando en el contenido y en las áreas profesionales como la psicología, la sociología y también las metodologías y en las prácticas. Eso va junto.

Entonces, son esos dos modelos y yo creo que ambos están en Chile. La mayoría de los programas de formación docente son concurrentes, son pocos los que además ofrecen un programa consecutivo.

¿Qué le parece la creación de un Observatorio Latinoamericano de Didáctica de las Ciencias (OLADIC)?

A mí me parece muy bueno, sobre todo porque sé que hay muy buena experiencia de trabajo con profesores de ciencias, que seguramente lo va a alimentar inicialmente. Las ciencias hoy tienen mucha importancia en el conocimiento y poder trabajar en distintas formas de enseñarlo y comunicarlo. La idea de un Observatorio me imagino que significará poner experiencias, poner resultados de investigaciones sobre el tema, es decir, ampliar todo lo que se sabe sobre la Didáctica de la Ciencia a nivel latinoamericano. Ojalá que permitan que hablen los profesores de ciencias y puedan publicar su experiencia.

¿Qué aporte se puede hacer desde una entidad como ésta (OLADIC) a la formación inicial de los docentes? ¿Podría ser un actor relevante para la materia?

Puede poner experiencias, pedir y buscar experiencias, pero también puede poner resultados de investigaciones que tienen que ver con la enseñanza de las ciencias. Además, puede poner conversaciones entre un profesor que diga “Esto me dio buenos resultados” y otro que diga “Esto a mí no me dio resultados, pero esto sí”. O sea, mostrar discusiones, que no hay un solo método sino varias formas de tratar un tema. Visibilizar experiencias de formación docente, que las universidades e institutos de formación docente de otros países puedan indicar lo que están haciendo. Yo creo que OLADIC puede tener buena recepción y para eso es importante ligarse a otras plataformas de educación y desarrollo.

¿Algún comentario que le gustaría agregar?

Yo creo que es bien importante que no aparezca una visión negativa sobre la formación docente actual, sino que destacar que hay bueno, mediocre y malo. De pronto uno cree que hay que partir dando la solución a todos los problemas que hay y no es así. El Observatorio debe ser una oportunidad de conversar, de reconocer áreas difíciles que no están resultando bien y otras que sí están resultando bien. Se trata de mejorar y avanzar en el conocimiento, la comunicación y la experiencia.