Rodrigo Flores, profesor ICEC de La Calera: “La caja de Siemens ha potenciado mi trabajo docente y mi imaginación”

Conversamos con el profesor sobre el aporte que ha significado el material entregado por Siemens y su paso por ICEC PUCV a su labor docente.
dscn3467_1

Por Denisse Espinoza Ramos

Rodrigo Flores comenzó a trabajar en la escuela El Libertador en la comuna de La Calera este 2016 y desde que se integró al colegio ha llevado adelante una apuesta por desarrollar proyectos de educación ambiental e implementar nuevas prácticas pedagógicos con sus alumnos de quinto, sexto, séptimo y octavo básico, a quienes les hace clases de Ciencias y Matemáticas.El docente es uno de los profesores que formó parte de la primera cohorte del programa de Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC) que dictó entre octubre del 2015 y junio de 2016 en la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Gracias a su paso por este curso, Rodrigo confiesa tener ahora la motivación para desarrollar iniciativas más innovadoras con sus estudiantes.

Fue así como se atrevió a postular y logró ser beneficiado con la obtención de una las cajas con material didáctico que entregó la fundación Siemens Stiftung como parte de su programa Experimento, en colaboración con el Observatorio Latinoamericano en Didáctica de las Ciencias (OLADIC) de la Facultad de Ciencias de la PUCV a profesores de la Región de Valparaíso.

La Fundación Siemens Stiftung contempla en su programa Experimento cajas de materiales didácticos y guías para realizar alrededor de 130 experimentos que buscan ayudar a que los estudiantes profundicen los conocimientos en el área de ciencias. Estas se agrupan en tres segmentos: caja Experimento | 4+, dirigida a niños y niñas entre 4 y 7 años; caja Experimento | 8+, dirigida a niños y niñas entre 8 y 12 años; y la caja Experimento |10+, dirigida a jóvenes de entre 10 y 18 años.

Por el momento, sólo Experimento|4+ ha llegado a la región. A pesar de estar orientada a niños pequeños, hay profesores que se han propuesto el desafío de trabajar con ella y contextualizar este material a sus cursos, que son de estudiantes mucho mayores. Lo anterior, ha hecho disparar la creatividad de estudiantes y profesores, que si bien, no siempre han usado el material para el propósito que estaba diseñado, lo han aprovechado al mucho con sus estudiantes.

Conversamos con el educador para conocer su experiencia utilizando la caja 4 + de Siemens y su evaluación de su paso por el programa ICEC.

¿Cómo ha sido tu experiencia utilizando la caja 4+?

La caja me ha sido súper útil pues trae material bastante bueno. Ahora estoy trabajando con alumnos de quinto a octavo básico y cada curso tiene aproximadamente diecisiete niños, lo que me permite a la hora de repartir material entregar casi uno por persona, lo que me hace pensar cómo lo hacen los profesores que tienen cursos de treinta o cuarenta estudiantes.

La verdad es que al utilizar la caja no me he guiado mucho por la guía de actividades que contiene, si no que más bien he ido revisando los materiales y viendo qué me sirve y qué no, de acuerdo a lo que quiera realizar. Por mencionar un ejemplo, la caja trae un carrete de pita y eso lo utilizamos para adornar la sala de clases, y el otro día vi que los cabros tenían las manos partidas así que empecé a repartir la crema que venía ahí. Ahora me gustaría usar el estetoscopio y estoy pensando cómo hacerlo. El problema con las guías es que muchas veces te coarta y limita si te quedas sólo siguiendo instrucciones, por eso yo prefiero sacar el material y lo ocupo por sí solo.

En ese sentido, una gran posibilidad que me entrega la caja es la libertad de no tener que andar consiguiendo materiales o pidiéndoles a los estudiantes. Esto se traduce que podemos realizar actividades más creativas y romper la rutina de clases. Por ejemplo, el otro día utilizamos los materiales sobre sistema respiratorio y digestivo que trae la caja y con ellos hicimos un vídeo Wikirin y fue muy entretenido. Lo bueno es que en el colegio tenemos un sistema que asigna a cada profesor una sala, lo que me permitió dejar la caja instalada en la sala, así que, aunque se vea desordenado, podemos utilizarla cuando queramos. A mí me genera problemas pedir materiales porque no todos los niños llegan con ellos, pero ahora los tengo en la sala. De esta forma, se elimina una barrera.

dscn3455¿Cómo han reaccionado los niños al trabajar con la caja?

La primera vez que los chiquillos encontraron con la caja se preguntaban qué era. “Profe, ¿tanta plata gastó?”, me preguntaban. En ese momento, yo les expliqué cómo la había conseguido y el sentido que tenía. Entonces, comenzamos a descubrir en conjunto la caja. Es tan simple el material que trae, pero permite hacer cosas bien entretenidas. Siento que todavía me falta un mundo por mostrarles a mis estudiantes con la caja.

Por ejemplo, trae elementos tan básicos como papel de aluminio. El otro día con los chiquillos creamos un secador de hojas para el proyecto de huertos y utilizamos el papel de aluminio para ello. Lo hicimos con una caja y ampolletas, y ha resultado súper útil porque se demora exactamente 20 minutos en secar las hojas. Eso no venía en ninguna guía, pero se nos ocurrió en el momento. Secamos las hojas y luego las guardamos en bolsas. Esperamos pronto poder etiquetarlas.

¿Esta actividad obedece a algún proyecto mayor?

Exactamente. Cuando llegué a la escuela ya contaban con proyectos de huertos sustentables. Los chiquillos cultivaban con una profesora en un taller de Ciencias y siempre los veía que andaban con sus papas, acelgas, tomates. Y es que en este colegio hay mucho espacio para cultivar, si te fijas hay plantaciones por todos lados. Además, cada cierto tiempo los estudiantes se llevan las verduras para sus casas, así los padres y apoderados pueden ver su trabajo de forma tangible.

dscn3463Entonces, me motivé, pedí un pedazo de terreno y lo empecé a trabajar. Me di cuenta que los niños siempre preguntaban si teníamos un tecito cuando se sentían mal y en los colegios se prohíbe medicar, pero no dar agüitas de hierbas. Entonces, apenas llegamos a clases luego de vacaciones de invierno, en junio, comencé a cosechar y ahora tenemos menta, llantén, ruda, ortiga, hierbabuena, menta-coca y cedrón. De a poco el director y otros profesores han comenzado a cooperar y traen más plantas. Ahora las hierbas están accesibles a todos. Hasta las tías andan tomando agüita de melisa del huerto para estar calmadas. La idea, como decía, es terminar el proyecto comercializando las hierbas, queremos agregar una etiqueta que señale el nombre y las propiedades de cada planta.

¿Cómo se han involucrado los estudiantes en este proyecto?

Lo mejor de todo esto es que los estudiantes se motivan y se involucran, tanto en el proyecto como en el uso y cuidado de la caja de Siemens, además permite que aprendan de manera práctica. Los niños, por ejemplo, saben lo que es la fotosíntesis, pero ahora tienen la posibilidad de meter las manos a la tierra y ver in situ cómo funciona. Con el secador de hojas pasó que la alumna que se dedicó a hacerlo es una de las más desordenas, nunca se quedaba sentada y siempre salía de la sala, pero ahora ella está comprometida con el proyecto. Es entretenido generar estos proyectos y lo bueno es que se trata de una lógica de escuela. No estoy trabajando solo. Tenemos hasta una máquina para hacer compost y estamos tratando de ocupar todos los espacios muertos que hay para trabajar temas ambientales. De hecho, precisamente hoy estuvimos mostrando nuestras iniciativas en una feria.

¿Qué tal fue la experiencia de esta feria?

Hoy se realizó una feria científica en la plaza Balmaceda, la principal de La Calera, en el contexto de la semana de la Ciencia que organiza Explora. Entonces, fuimos a mostrar nuestros proyectos. En el colegio además de cultivar hierbas, también se desarrollan otros trabajos: reciclaje de bolsas, las que luego hilan para hacer vestidos; recolección de piedras y huertos comestibles. La feria nos sirvió para poder difundir lo que estamos haciendo y la gente respondió bien, se nos acercaban a preguntar y mirar lo que estábamos exhibiendo. Incluso, una estudiante tiene un criadero de cactus y gracias al trabajo que se ha hecho con las piedras, los vende con pedacitos de cuarzo. Ella llevó 25 cactus y logró vender 10. Sin embargo, al ver el trabajo de otras escuelas no deja de llamarme la atención que, en general, hay poca creatividad. Los profesores siguen utilizando materiales antiguos para reproducir los mismos experimentos de hace muchos años atrás.

Espero que estas actividades, que sirven de encuentro, permitan que se contagien y comiencen a hacer proyectos más innovadores. La idea es que los profesores se puedan dar cuenta que hay actividades que se pueden hacer más allá de los recursos con los que se cuentan. La próxima semana también hay una feria a nivel escuela, pero estamos pensando seriamente realizar una feria el próximo año y ser nosotros el ente organizador. La idea es comenzar a trabajar en pos de que las iniciativas que estamos desarrollando se puedan visibilizar y llegar a más personas. A algunos profesores les cuesta hacer una Ciencia que sea práctica, sobre todo, en primer ciclo, y hay que trabajar para cambiar ello.

¿Cómo ha influido en sus prácticas pedagógicas su paso por programa de Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC) que dictó la Facultad de Ciencias de la PUCV por iniciativa del MINEDUC?

La verdad es que mucho. Gracias al programa ICEC ahora me atrevo a desarrollar proyectos y a pedir la colaboración a otros colegas. Antes no planteaba actividades porque me daba miedo, no tenía la confianza en mí mismo ni para hablar con otros profesores, pero ahora es diferente. El hecho de aprender a compartir con otros profesores ha sido fundamental en mi formación. Esto ha coincidido con mi llegada a la escuela “El Libertador” que me ha dado la posibilidad y libertad de trabajar de forma creativa y sin temores. El colegio ha aceptado y comprendido mi forma de trabajar porque, por ejemplo, yo hago en Ciencias sólo una prueba al semestre y lo demás son trabajos grupales y actividades prácticas, y si veo que los estudiantes no están listos no hago las pruebas, aunque estén programadas.

De hecho, como las comunidades ICEC no han logrado instaurarse en La Calera, he comenzado a trabajar en la lógica de la indagación científica con otros profesores de mi colegio que se interesan y tienen ganas de hacer cosas. La misma profesora del taller de Ciencias que tiene el huerto comestible ha sido un aliado. Incluso, ella tiene libertad para utilizar los materiales de la caja Siemens. De hecho, ya tenemos planeado nuevos proyectos: Prontamente, comenzaremos a trabajar en hermosear la fachada de la escuela, agregar áreas verdes y arreglar para que se vea con más vida la entrada. También queremos comenzar a hacer sistemas de regadíos para las plantas con botellas desechables y tubos de PVC. Tenemos que pensar cómo hacerlos, pero lo más importante es que los estudiantes los diseñen, que se incorporen en todas las etapas de esta iniciativa para que se involucren de verdad en este proceso, que no sea sólo hacer por hacer, si no que tenga un sentido. Los días sábados la escuela está abierta para todas las personas, acá vienen niños del refugio de Cristo que hay en La Calera. Son como sesenta o cuarenta chiquillos que vienen a hacer deporte, música y jardinería, así que tratamos de potenciar esta última actividad.

¿Qué evaluación final hace de los cambios que han presentado sus prácticas pedagógicas y su vinculación con la caja Siemens?

Aunque la caja Siemens contiene materiales súper simples, creo que ha potenciado mi trabajo docente, me ha permitido usar la imaginación para crea nuevas actividades. Todo esto hace que tome conciencia del potencial que uno de verdad tiene como profesor. En el fondo, se trata de situar al profesor por sobre la caja. Ahora, respecto a la caja misma ésta trata los temas de salud, medioambiente y energía y me parece que sería bueno que se enfocara en temas más allegados a los conocimientos que exigen los programas chilenos. Por ejemplo, podría contener materiales para construir un pulmón o el sistema circulatorio. Eso sería entretenido porque siempre me cuesta llevarlo a cabo para que los alumnos vean de forma física cómo funcionan. También sería bueno agregar un pequeño tested para ver los cables o resistencia. La verdad es que yo he utilizado lo más general de la caja. La abro y comienzo a pensar qué puedo hacer. De todas maneras, hay hartas cosas a las que siento se le puede sacar más el jugo. Por eso, considera que el principal apoyo que como docentes necesitamos se relaciona con actualizar las guías. Por ejemplo, en la caja viene un interruptor que no sé cómo diablos se usa, a eso le faltó un manual de instrucciones. Sería ideal que la caja se adecuara a la realidad local de cada comunidad a la que llega, porque es muy diferente hacer clases en el sistema público que en el privado. Quizás es pensar muy grande, pero deberíamos esforzarnos por crear nuestra propia caja de material didáctico, más “a la chilena”, donde se puedan agregar hartos elementos que son comunes a nuestro país.

Deja un comentario