Profesores ICEC realizaron muestra de aprendizajes en San Felipe

La muestra se desarrolló el 26 de octubre en la plaza de Armas de San Felipe y destacó por presentar un trabajo comunitario y de integración entre estudiantes de diferentes edades.

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Por Denisse Espinoza Ramos

El trabajo en comunidad y el gran protagonismo de los y las estudiantes fueron las características que marcaron la muestra de aprendizajes que realizaron los profesores del Valle del Aconcagua que participan en el programa Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC) que dicta la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. La actividad se desarrolló la mañana del 26 de octubre en la plaza de Armas de San Felipe y contó con alta presencia del público que transitaba por la plaza.

“Me gustaría agradecer a los profesores por todo el esfuerzo que ha significado participar en este programa y, especialmente, hacer esta muestra. Ha sido un trabajo colaborativo donde se han involucrados docentes de diferentes escuelas, trabajando en interniveles, lo cual es muy interesante. También agradecer a los niños por haber venido y por todo el desplante que han tenido para explicarnos sus proyectos. Esto es una semilla que está empezando a crecer, los profesores han demostrado que tienen todas las capacidades y las ganas para seguir haciendo cosas y transformar sus escuelas, la educación en ciencias de sus niños; ¿y por qué no? También impactar de alguna forma en su comunidad. Esperemos que esta semilla crezca y que, independiente de que exista o no programa, pueda seguir creciendo” declaró Corina González Weil, directora del programa ICEC y de OLADIC.

Por su parte, Marcelo Palacios, representante de la Secretaria Regional Ministerial de Educación, destacó el sentido de comunidad con que los educadores desarrollaron la muestra de aprendizaje. “La jornada de hoy me impactó porque se está empezando a ver un trabajo más transversal, pensando que lo profesores desde el comienzo del curso ya están incorporando el concepto de comunidades de aprendizaje. Por eso, yo felicito al equipo de la Católica de Valparaíso, porque esto es lo que nosotros buscamos y necesitamos del programa: que el profesor se dé cuenta que ya no sirve trabajar solo, encapsulado, al revés, tiene que verse lo que hace bien y lo que hace mal. De esa forma, se puede mejorar y ayudar al otro con lo que yo hago. Hoy yo pude ver eso y me dejó muy contento. Le pregunté a los niños que les parece trabajar con otras escuelas y ellos estaban muy contentos. Este concepto de comunidad de verdad que me deja satisfecho porque partió al tiro. Hemos aprendido de la primera experiencia y hoy se nota”, indicó.

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Una de las agrupaciones que se presentó en la muestra estuvo conformada por los colegios Pedro Aguirre Cerda y María Isabel de Brown de Calle Larga, El Sauce y España de Los Andes, y Carmela Carvajal de Prat de San Felipe. Esta fue la comunidad más grande que se constituyó.

Su investigación giró en torno a la perdiz chilena. Los estudiantes de las distintas escuelas salieron por un mes en búsqueda de esta ave, desarrollando cada grupo distintos trabajos de acuerdo a la guía de sus profesores, sobre la alimentación, el tipo de plumaje, su hábitat, sus huevos y donde pueden encontrar. Buscaron por cerros y fundos, entrevistando a locatarios que los guiaran en su misión de encontrar la perdiz.

“Fuimos a un fundo y avanzamos como veinte metros y de los pies de los niños salió volando una perdiz. Los niños quedaron fascinados. Encontramos un nido que tenía once huevos de perdiz. Los niños tomaron imágenes y anotaron cómo era. Ellos pudieron comparar la realidad con lo que ellos imaginaban. Por ejemplo, ellos se imaginaban el huevo pequeño con puntos amarillos y es realmente como un huevo de chocolate. El estudiar tanto la perdiz y luego lograr verla en terreno creo que fue un aprendizaje significativo para ellos. Nunca se les va a olvidar”, señaló Alexis Chávez García, profesor de la escuela Pedro Aguirre Cerda de Calle Larga.

“Estoy contento por la actividad. Ver la felicidad en los niños cuando encontraron el huevito fue bien gratificante, porque uno como profesor siempre quiere las mejores experiencias para ellos. En ese sentido, el curso ICEC me ha ayudado bastante, ha abierto nuevas ventanas y puertas para hacer cosas distintas”, agregó.

Gabriela Iriarte es estudiante de sexto año de la escuela María Isabel de Bronw de Calle Larga y participó en la muestra. “Hicimos la maqueta, describimos las aves y los lugares donde se encontraron las perdices. Es la primera vez que hago un trabajo así y lo expongo en una feria. Estoy un poco nerviosa, pero creo que es bueno hacerlo, es bonito y se puede aprender más. A mis compañeros les gusta más las clases de ciencias ahora, de hecho, hasta ayudaron a hacer las maquetas. Creo que todos los trabajos están muy bonitos”, indicó.

“Nosotros salimos el 07, el 14 y el 21 de octubre al cerro San Francisco de Curimón en búsqueda de la perdiz. En nuestro caso, no pudimos encontrarla, por eso, llegamos a la conclusión de que la intervención humana ha afectado la conducta de la perdiz, ya que muchos lugares se dedican a su caza. Lo que más me gustó de este trabajo fue la salida a terreno a buscar la perdiz”, manifestó Joaquina Correa de tercero básico del colegio Carmela Carvajal de Prat.

Ella trabajó junto a su compañero de curso Yasser Mansur, quien afirmó que lo que más le gustó fue “la salida a terreno, pero lamentablemente, no pudimos ver a esta ave. Lo que no me dio lata porque me gustó mucho esta actividad. Nosotros llevamos una bitácora de campo donde anotamos lo que empezamos a ver”.

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Otra comunidad estuvo compuesta por las escuelas Paso Histórico, República de EE.UU. y San Alberto de Putaendo. Su presentación se llamó “Los colores de nuestra vida” y dio cuenta del trabajo que desarrollaron extrayendo pigmentos de distintos vegetales, frutas y flores. Como trabajaron con varios niveles educativos, se asignaron tareas de diferentes complejidades. Fue así como los estudiantes más pequeños, de primer ciclo, extrajeron la pintura a través de machacado y rallado, con la cual luego realizaron pinturas o teñidos. En cambio, los estudiantes de segundo ciclo usaron la técnica de solventes orgánicos, utilizando alcohol para el teñido de telas naturales o lanas de ovejas.

“El proyecto pretende abarcar algo más grande y estudiar si los pigmentos se pueden usar como repelente de insectos. Sabemos que los pigmentos son fotosintéticos, que absorben la luz del sol y queremos ver si se pueden usar como fuentes de energías. Esa es nuestra mayor ambición, pero para eso necesitamos ayuda de científicos. Esto es algo que está recién empezando. Los niños están muy felices sacando los pigmentos y los colores. Por mi parte, estoy bastante motivada y feliz de ver la reacción de los niños. Espero que esto sirva para tener a futuro niños interesados en las ideas científicas, y ¿por qué no? Que salga de aquí algún científico”, reflexionó Marcela Lobos del liceo República de EEUU.

Por su parte, Dafne Noelia, alumna de segundo básico de escuela San Alberto, explicó en qué consistió su actividad. “Nosotros estamos haciendo pinturas con vegetales, con fruta de cualquier tipo de sabor. La estamos moliendo, aplastando y rallando. Después, tenemos que ponerla en un pañito, ahí lo aplastamos y sale el jugo. Lo puedes echar a la mano y hacer pinturas con tus manos. Me ha gustado, es divertido hacer esto. Lo mejor es pintar con las manos. Es muy bonita esta feria, enseña muchas cosas con vegetable, como por ejemplo a pintar. Son muy bonitas las pinturas y los otros trabajos”, señaló.

“Considero que este trabajo fue un aprendizaje y esta muestra una oportunidad de mostrarlo a los demás. Teñimos tela con la técnica de solvente con pigmentos naturales que son por ejemplo la zanahoria o la betarraga. Nosotros preparamos eso y tenemos un montón de telas. A la gente le llamó harto la atención el tema, preguntaban cuánto se demoraba en teñir las telas, como se teñía, con qué se podía tener. Hubo harta gente preguntando, niños y adultos. Hay que destacar que esta técnica sirve para teñirse el pelo también, con romero castilla o con flores. También aprendimos que los tiempos han cambiado mucho, porque los abuelitos teñían así con agua hirviendo. En fin, el aprendizaje es teñir cosas naturalmente, sin usar químicos”, dijo Natalie Guarda, alumna de séptimo del colegio Paso Histórico.

humus

El liceo Max Salas Marchant de Los Andes y la escuela John F. Kennedy de San Felipe formaron otra comunidad. Ellos trabajaron el tema del cultivo, proceso de germinación y crecimiento de hortalizas, analizando el impacto que tiene cultivar en suelos normales o mejorados con humus de lombriz roja, que fue preparado por los mismos alumnos.

“El trabajo ha sido bastante agotador porque, independiente de esta actividad, nosotros tenemos que cumplir con los compromisos de nuestros colegios, pero eso no nos ha quietado las energías ni las ganas de participar en esta muestra, que ha significado trabajar con niveles distintos de educativos. Yo soy profesor de básica, pero estoy trabajando con colegas de pre-básica, primer y segundo ciclo básico. Lo que ha sido bien impactante porque yo tenía la visión de los niños grandes, pero trabajar con niños pequeños me ha cambiado un poco el esquema. Lo que exhibimos hoy es una muestra del avance que hemos realizado en nuestra investigación, pero este proyecto continúa. La verdad es que me ha gustado mucho esta iniciativa, estoy muy contento con el programa ICEC porque me ha permitido conocer realidades muy distintas a la mía y eso enriquece mi trabajo como docente. Estoy muy agradecido de la oportunidad de participar en este curso”, declaró Pablo Calderón, profesor del liceo Max Salas Marchant.

Los estudiantes de esta comunidad se mostraron alegres y comprometidos con la investigación. “El humus es una sustancia orgánica que las lombrices hacen con su caquita. El humus también sirve para las plantas, los frutos y para tener mucha energía en nosotros. Lo que más me gustó de este trabajo fue venir para acá. Me gustaría volver a venir para acá y hacer esto de nuevo. Mañana, o no sé cuándo vamos a ir a Valparaíso, así que me gustaría poder a repetirlo”, contó Ian Franco Arenas, estudiante de kínder del colegio John F. Kennedy.

Así también se mostró su compañera de curso Amanda Cisternas Herreras, quien señaló que: “Me gustó mucho venir aquí, me puse un poquito nerviosa de estar exponiendo, pero a mí me gustaría estar aquí otra vez para decir lo mismo que dije hoy sobre la germinación”.

“Nosotros creamos cosas para saber cómo crecen las plantas. Entonces, la tía dijo que hiciéramos un huerto, plantamos cositas, había vegetales, tomates y muchas cosas más. Los más chiquititos hicieron el humus y nosotros después lo echamos a las plantas que ahora están creciendo. Ahora se ven grandes. A mí me gustó mucho la actividad, me gustó cavar, separar las piedras de la tierra y plantarlas. Estoy muy contento de estar aquí”, relató Lucas Mateo Campos Fuentes, estudiante de tercero básico del colegio John F. Kennedy.

Su compañera de curso Ignacia Meléndez también se mostró contenta con el trabajo desarrollado. “Lo que más me ha gustado es salir de viaje porque nosotros viajamos desde Los Andes. Trabajamos mucho tiempo e hicimos reciclaje porque en vez de gastar plata en maceteros hicimos maceteros de botellas y los colgamos. También en el colegio los chiquitos plantaron semillas en un huertito que tenían y yo con mi familia hicimos una reja para eso. También hicimos espantapájaros. Ahora me gusta más las Ciencias y me gustaría salir más de viaje porque casi nunca salimos de la escuela. ¡Es la primera vez en el año que salimos de la ciudad!”, reveló.

lechuga

La cuarta comunidad estuvo constituida por las escuelas Buen Pastor y José Manso de Velasco de San Felipe, Manuel León Salina y Perfecto de la Fuente de Rinconada. Su investigación consistió en analizar con qué tipo de agua las hortalizas crecen mejor.

“Nosotros plantamos semillas de lechugas al mismo tiempo y con la misma tierra, el único factor que varió fue el agua con la que regamos: de río, de desagüe y agua potable. Los chiquillos estuvieron día a día trabajando. Estaban maravillados, se apropiaron de sus plantas porque como cada uno estaba encargado de regar con cierto tipo de agua, ellos sentían que eran sus plantas, preguntaban, median, querían saber cuánto habían crecido. Estuvieron muy entusiasmados y ahora lo están más porque esto es súper nuevo para ellos. Ellos van a en primero básico, entonces participar de una muestra de aprendizajes tan grande como esta es un gran cambio”, indicó Cecilia Mardones, profesora de la escuela Buen Pastor.

“En nuestra escuela crecieron mas la sombra, entonces salieron tallos muy largos y las fuimos comparando con las de otras comunidades, donde crecieron de diferentes maneras. Teníamos la hipótesis que, por todo el tema de los contaminantes, con el agua de río no iba a crecer mucho las hortalizas. Sin embargo, las que más crecieron fueron las de rio y las que más problemas tuvieron fueron de las de agua potable. En fin, estamos contentos y bastante orgullosos porque los chicos pudieron participar y fueron el centro de nuestro trabajo. Espero que esta muestra dé cuenta que los niños son capaces de investigar por sí mismos”, agregó.

Asimismo, Lizbeth Quijada Cruz, estudiante de primer año básico de la escuela Buen Pastor, nos contó en qué consistió su investigación. “Las tías plantaron unas semillas y nosotros fuimos todos los días regándolas, las medimos y medimos su temperatura. Le echamos de tres aguas: la mía era de río y las otras de desagüe y potable. La que más creció fue la de rio y la que creció menos fue la potable. Yo sé porque no creció la de potable porque tiene cloro”, contó.

“Estamos viendo el proceso de la lechuga lactuca sativa. A nosotros nos tocó hacer el raleo y trasladarla a las botellas. Estaos viendo las diferentes variables que hay como son los diferentes tipos de aguas y cómo influyen en la plata. La de desagüe es la que mejor sirve para que crezcan las lechugas. Ha sido entretenido porque es salir de lo que uno siempre hace, que sería estar en el banco escribiendo. Antes habíamos salido, pero nunca así como ahora, porque en mi colegio también se hacen ferias. Lo bueno es que vamos a seguir trabajando. Me siento bien porque me gusta salir de lo habitual, no estar siempre en el mismo lugar haciendo siempre lo mismo y lo mismo, sino cambiar de contexto como sería ver las variables de la lechuga porque esto, al fin y al cabo, igual le puede servir a alguien”, reflexionó Hernan Villarroel, estudiante de séptimo A de la escuela Perfecto de la Fuente.

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