Jonathan Santana, profesor de PRETeC sobre caja Experimento 4+: “Muchos colegios no tienen este tipo de recursos y ya contar con ellos es un gran privilegio”

Conversamos con el profesor del liceo artístico Guillermo Grönemeyer Zamorano de Quilpué, quien forma parte del grupo Profesores Reflexionando por una Educación Transformadora en Ciencias (PRETeC) y este año ha comenzado a utilizar la caja de materiales didácticos que entrega la Fundación Siemens Stiftung en sus clases.
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Por Denisse Espinoza Ramos

Jonathan Santana es profesor de Biología y Ciencias Naturales egresado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, está cursando el Magíster en Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Facultad de Ciencias de la misma casa de estudio y forma parte del grupo PRETeC (Profesores Reflexionando por una Educación Transformadora en Ciencias). Además, Santana trabaja como profesor de Ciencias en el liceo artístico Guillermo Grönemeyer Zamorano de Quilpué, y como asesor del programa de Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC) que dicta la Facultad de Ciencias de la PUCV.

En el 2015, el docente fue invitado a participar en el programa Experimento, que la Fundación Siemens Stiftung desarrolla con la colaboración del Observatorio Latinoamericano de Didáctica de las Ciencias de la Facultad de Ciencias PUCV en la región de Valparaíso.

La Fundación Siemens Stiftung contempla en su programa Experimento cajas de materiales didácticos y guías para realizar alrededor de 130 experimentos que buscan ayudar a que los estudiantes profundicen los conocimientos en el área de ciencias. Estas se agrupan en tres segmentos: caja Experimento | 4+, dirigida a niños y niñas entre 4 y 7 años; caja Experimento | 8+, dirigida a niños y niñas entre 8 y 12 años; y la caja Experimento |10+, dirigida a jóvenes de entre 10 y 18 años.

Por el momento, sólo Experimento|4+ ha llegado a la región. A pesar de estar orientada a niños pequeños, hay profesores que se han propuesto el desafío de trabajar con ella y contextualizar este material a sus cursos, que son de estudiantes mucho mayores. Lo anterior, ha hecho disparar la creatividad de estudiantes y profesores, que si bien, no siempre han usado el material para el propósito que estaba diseñado, lo han aprovechado al máximo con sus estudiantes.

Precisamente, para conocer este interesante reto, conversamos con Jonathan Santana.

¿Cómo se desarrolló el trabajo en el aula con la caja Experimento |4+ entregada por la Fundación Siemens Stiftung?

Yo, principalmente, quise trabajar la caja con el octavo año básico, el único curso de educación básica que hay en el establecimiento. Llegué un día y les dije que revisarán las cajas y las guías. Entonces, ellos empezaron a hacer las actividades que sugerían las guías, que eran de pre-básica por lo que, obviamente, eran muy simples. Trabajé con el octavo e hicimos todas las actividades: juntamos agüita, pusimos a calentar agua con una lupa, juntamos tierra… En fin, fue muy chistoso, me dio mucha risa verlos haciendo tareas que son para kinder, pero que no constituían una instancia de aprendizajes para ellos. Por eso, como los estudiantes son personas muy innovadoras y el contexto del liceo les hace desarrollar la creatividad, les dije -hablando en sentido figurado-: “destrúyanlas”. La idea era que generaran un documento donde describieran las mejoras que se pueden hacer y el uso de materiales que podrían utilizar para hacer un trabajo más adecuado a su nivel.

Estábamos justo trabajando el módulo de Física en el curso y ahí surgió la idea de comenzar a trabajar primero con energía mecánica y luego con energía eléctrica. Yo les pedí más materiales para complementar y también le entregué algunos utensilios al profesor de Física para que pudiera complementar sus clases con los primeros y segundos medio.

Una vez que tuvimos los materiales yo les pregunté qué artefacto eléctrico podíamos hacer. Fue así como surgieron las ideas y construyeron un ventilador para secar las uñas en 30 segundos, un auto que se transformó en ventilador, una fuente de agua, un filtro para el acuario, un bote, y una alumna no quiso construir, pero se quedó a cargo de ir supervisando.

Por otro lado, nosotros trabajamos mucho con plantas medicinales, por lo que con dos primeros medios utilizamos los potes para extraer pigmentos y principios activos de las plantas. Venían filtros de cafés que los usamos para hacer cromatografía. Se puede decir que le hemos sacado el jugo a la caja, es un buen recurso, súper necesario.

¿Los estudiantes cómo reaccionaron al trabajar con los materiales de las cajas?

Los estudiantes estaban felices con la caja, estaban tan contentos que al principio se preocupaban de dejar todo bien ordenado. Yo les dije que la caja era de ellos y que ellos tenían que decidir cómo la usaban y seguían avanzando. Acordamos que el paradocente les pasaría la caja cuando la necesitaran y se organizarían entre ellos. Tenían control total sobre su caja, están empoderados y saben que si necesitan algo de la caja lo pueden usar. Los chicos se sienten súper felices de ver que uno como profesor se mueve por ellos.

Hay que notar que el curso ha cambiado mucho, hasta mayo de este año eran once alumnos y ahora son treinta y seis. Ha sido grande el cambio, pero se han ido acoplando, haciendo grupos más grandes y saben que siempre hay que tener materiales. Por ejemplo, un alumno, Bastián, donó una batería y unos cables de un circuito que él había hecho para prender una chicharra y luces. La idea era hacer música relajante, pero una chicharra no lo es mucho, así que quedó como un despertador.

¿Cómo reaccionaron en tu colegio al saber del programa Experimento?

Acá en el liceo se impresionaron harto cuando llegué con la caja. Los profesores estaban felices de que uno pudiera participar en instancias donde se consigan materiales por otros lados. La entrega del material llegó justo en un momento donde el alcalde había traído recursos para asignaturas artísticas, pero no para las asignaturas científicas o humanistas que siempre quedan de lado. Por eso los profesores estaban entusiasmados y querían saber cómo ellos podían generar este tipo de instancias en sus propias asignaturas. A todos les gusta mucho la caja. “¿Dónde está tú súper caja?”, me dice el profesor de música cuando me ve, y los demás docentes siempre están pendientes de lo que hacemos.

Además de los proyectos que has mencionado, ¿de qué otra manera han utilizado los materiales de la caja?

Ahora, por ejemplo, estamos haciendo una obra de teatro con la profesora de movimiento, y los chicos piensan en tener su caja con sets de maquillajes. La verdad es que la caja está llena de cosas: papeles, partes del cuerpo humano, espejos, entonces los estudiantes van a consultar siempre a la caja cuando tienen que hacer un trabajo, independiente de la asignatura.

El otro día vi en Viña niños de la misma edad del curso que andaban con unas cajas de poliestireno con circuitos al aire, y pensaba que mis estudiantes son bacanes, porque acá los chicos cortaron unos plásticos, hicieron la estructura externa y crearon cosas más elaboradas. O sea, más que pensar en el circuito, ellos pensaron en el uso, querían hacer algo propio.

¿Cuál consideras es la relevancia de trabajar en clases con este tipo de herramientas?

Yo creo que es necesario. En el liceo nos cuesta mucho conseguir materiales, yo igual les pido, pero ahora siempre tenemos la caja de refuerzo. Esto me complementa y me sirve mucho para seguir haciendo actividades prácticas y de indagación. Todo lo que ha pasado es muy bacán porque es un hito que llegue una caja, sobre todo para Ciencias. A mí me ha servido mucho, sobre todo para indagar. Jamás me estudié las guías completas, pero conozco los materiales que hay, por lo que creo actividades de acuerdo a eso para que puedan sacarle provecho. Nunca utilizamos la caja como dice el manual, pero la Fundación Siemens Stiftung puede estar feliz porque le hemos sacado el jugo.

Me imagino que este empoderamiento de los estudiantes responde a una lógica de trabajo creativo previo que has desarrollado con tus estudiantes.

Siempre me plantee como un profesor que no quiere que sólo entiendan el concepto, si no que vean la utilidad, y la Ciencia tiene hartas aristas. Una cosa es que puedan conocer conceptos o que puedan argumentar cuando hay un problema social y político, pero lo más importante para mí es que disfruten y se relajen. Si ellos hacen algo, que sea algo que quieran. Las chiquillas querían hacer la fuente porque no habían tenido una, querían deleitarse con el sonido del agua, ¡entonces, que lo hagan! Los chiquillos, en cambio, querían puro molestar y ver cómo los peces se asustaban, pero aun así terminaron viendo cómo mejorar eso para cambiar el agua de los peces y que no sean afectados. Hay que entender que la Ciencia es parte de pensar, contemplar y disfrutar, y es ahí cuando comienza a aflorar la creatividad.

¿Ha influido tu formación profesional en tus prácticas docentes?

Yo creo que sí, más que la carrera en sí, se ha ido desarrollando en el trabajo con Corina González, directora de OLADIC, y, sobre todo, en el Magíster de Didáctica de las Ciencias Experimentales, pues ahí logré fundamentar mis creencias. Pero, sin lugar a dudas, PRETeC (Profesores Reflexionando por una Educación Transformadora en Ciencias) ha funcionado como comunidad de aprendizajes para mí, fue la instancia que me ayudó a generar esta visión, a tener claridad de lo que es la alfabetización científica y cómo poder utilizarla, a estar seguro de que lo que estoy haciendo, lo estoy haciendo bien. He tenido buenos resultados y creo que los alumnos están contentos porque están haciendo Ciencias en un liceo artístico que, justamente, no tiene espacio para la Ciencias.

¿Algo de este proceso que te gustaría destacar?

Hay algo que me gustaría destacar y es que me gusta mucho que puedan venir a generar evidencia del uso de la caja. Yo como profesor estoy acostumbrado a pensar, a crear historias de clases, pero es sumamente difícil detenerse a reflexionar. Uno hace muchas cosas, la evaluación docente, encuestas que vienen a hacer… cuesta sentarse a escribir y pensar. Yo este año he hecho el ejercicio de no pensar en el liceo cuando estoy en mi casa y me ha funcionado. Por lo mismo, que puedan venir, conversar con los alumnos y tomar fotos de sus trabajos es ideal porque yo siempre quise que Siemens se enterara de que estamos usando las cajas, pero era muy difícil hacerlo. Siempre nos dijeron que la idea era que pudiéramos generar evidencias del uso de la caja, yo saqué algunas fotos, pero me es imposible sentarme a escribir una reflexión, porque es difícil pensar en lo que uno hace.

También tiene que ver con el sello que la PUCV le imprime al programa, porque una de las ideas que había al comienzo para generar evidencia del uso de la caja era completar una guía muy compleja. Yo agradezco que hayan aceptado nuestras sugerencias y haya un equipo que se acerque a los establecimientos. Eso significa que desde OLADIC están pensando en la comodidad de los profesores.

 La voz de los estudiantes

Conversamos con algunos de los estudiantes de octavo básico del liceo artístico Guillermo Grönemeyer Zamorano de Quilpué, quienes se mostraron satisfechos con el trabajo que han realizado con la caja entregada por la Fundación Siemens Stiftung de la mano del profesor Jonathan Santana y sugirieron aspectos que se podían mejorar de este material.

“Ha sido una buena experiencia porque trae hartas cosas y ha aportado a la clase. Es bueno porque uno se da cuenta de lo que está dispuesto a hacer y lo que no. Hace bastante más entretenida la clase porque no es igual que en otro colegio, cosa que no es nueva en este colegio porque, por ejemplo, acá se permite venir con ropa de calle y eso ya marca una diferencia. Es un colegio artístico: hay arte, música y teatro, y en las clases de Ciencias también se ve esa influencia”, señaló Ignacio Brusco.

Por su parte, Samira Mazur, quien trabajó junto a su compañera Catalina Salgado, indicó que “nosotras hicimos una pileta porque estaba la pila y el motor. Eso no estaba en ninguna de las guías, pero nos pareció más entretenido. Lo bueno es que el profesor nos deja trabajar libremente y creo que eso es importante porque uno no siempre tiene que seguir las reglas”.  

“Con mi grupo trabajamos en la creación de una bomba porque con el motor y unas pajillas hicimos que se ventilara el agua para que no se estanque, pero nos faltan más recursos para hacer más cosas. Los materiales que traía la caja ya lo sabíamos ocupar y la idea era aprender con otros materiales. De todos modos, fue divertido lo que hicimos”, contó Demian Fuentes.

Asimismo, su compañero de grupo Diego Chacana presentó una visión más crítica. “Sería bueno que hubiese motores más grandes y mayor cantidad de pilas porque después de tres semanas las pilas empezaron a correr por cortesía de la casa de cada uno. Era bastante simple: cables, pilas y motor. Tampoco había mucho que armar con ellos porque los materiales para que las estructuras se quedaran firmes eran muy débiles. Había una tabla de corcho que se rompió al tiro. Los aparatos de medicina servían para enseñarnos cómo cerrar una herida, pero no creo que cuando alguien se hiciera una herida tengamos clavos cerca ni quisieran que se lo claváramos en las piernas. También había lupas porque los niños la usan para explorar, pero para nosotros no nos fueron de mucha utilidad. Era muy ficticio el tema de la medicina, lo único que encontré real fueron unas vendas muy largas que aprendimos a usar con las instrucciones de la caja. Por ejemplo, con dos clavos pasa un hilo intercalado para cerrar uno herida o has un sistema con agua y tierra. Muchas veces nos piden materiales que hay que comprar o buscar en otro lugar, en cambio ahora los tenemos a mano, como el kit de primero auxilios”, manifestó.

“La hemos utilizado para hacer trabajos de corriente eléctrica como molinos de vientos y hemos hechos proyectos para el agua donde se ocupa el motor, la corriente eléctrica y los sensores. Era muy simple. Fuimos inventando cosas con lo que teníamos. Alguien pudo hacer un bote a motor y nosotros que tenemos filtrador de agua. Sin embargo, muchos colegios no tienen este tipo de recursos y ya contar con ellos es un gran privilegio”, señaló Ignacio Cuevas.

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