Verónica Vera, educadora parvularia: “Con todo lo que he aprendido de indagación he podido darme cuenta que el límite se lo pone uno”

Conversamos con la docente del colegio Padre André Coindre de San Antonio sobre el uso de la caja Experimento |4+ y sus otros proyectos pedagógicos.
Por DEnisse espinoza ramos

 

Desde el año pasado la Fundación Siemens desarrolla en nuestra región –en conjunto con el Observatorio Latinoamericano de Didáctica de las Ciencias (OLADIC)- el programa Experimento, el que contempla la entrega a profesores de cajas de materiales didácticos y guías para realizar alrededor de 130 experimentos que buscan ayudar a que los estudiantes profundicen los conocimientos en el área de ciencias. Estas se agrupan en tres segmentos: caja Experimento |4+, dirigida a niños y niñas entre 4 y 7 años; caja Experimento |8+, dirigida a niños y niñas entre 8 y 12 años; y la caja Experimento |10+, dirigida a jóvenes de entre 10 y 18 años.
En primera instancia, se repartieron sólo cajas Experimento |4+ en las escuelas de nuestra región; material que está orientado a niños pequeños, sin embargo hay profesores que se han propuesto el desafío de trabajar con ella y contextualizar este material a sus cursos, que son de estudiantes mayores, o incluso, menores.
Ese es el caso de Verónica Vera, educadora de párvulos del colegio Padre André Coindre de la comuna de San Antonio, quien este año está a cargo de un curso de pre-kínder, que está conformado por niños y niñas de tres años de edad, por lo que ha tenido que potenciar su imaginación y creatividad para acercar este material didáctico a sus pequeños alumnos.
La docente también formó parte de la primera cohorte (generación 2015) del programa de Indagación Científica para la Educación en Ciencias (ICEC) que dictó la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). Experiencia significativa para su quehacer docente que le permitió levantar un programa de Ciencias que articula educación parvularia con primer ciclo básico en su colegio. Sobre el uso de la caja Experimento |4+ y sus otros proyectos pedagógicos conversamos con Verónica.
¿Cómo se ha desarrollado el trabajo en el aula con la caja Experimento 4+ entregada por la Fundación Siemens?
La verdad es que en mi colegio no teníamos instaurada las horas de Ciencias, por lo que, en ese sentido, la caja Experimento vino a abrir una puerta. Como nos ganamos el proyecto y había que hacerlo, nos dio una razón y esa razón abrió otras posibilidades.
Cuando llegó la caja no pudimos usarla mucho porque ya era fin de año, así que recién este año hemos empezado a acercarles los materiales a los niños. Lo hemos hecho así por un tema de normalización – aunque a mucha gente no le gusta esa palabra- y de trabajo en orden. Estamos en una etapa de exploración libre, donde los niños conocen los materiales, preguntan para qué sirven, les llama la atención.
¿Has podido realizar algún experimento con tus estudiantes de pre-kínder?
Hemos realizado el experimento de la costra cutánea, que consiste en armar un modelo de una costra cutánea, cosa que esta súper cercana a los niños porque ellos se caen, se pelan las rodillas y están muy familiarizados con el concepto. Les gustó un montón, aprendieron hartas cosas y hoy manejan nuevos conceptos. A partir de esas actividades hicimos también la observación de una araña, actividad que no estaba en la guía de Siemens, pero que surgió desde el interés de los niños por usar la caja. Además, hemos ido registrando todas estas actividades que hacemos con los niños. Ahora, en el colegio tenemos instaurados los días jueves en la mañana para hacer Ciencia en la mañana y ya hemos determinados los experimentos que vamos a hacer de aquí en adelante.
¿Cómo han reaccionado tus estudiantes al tomar contacto con los materiales?
Hay que considerar que yo trabajo con un pre-kínder, son niños muy chiquititos, de tres años, por eso la exploración libre es súper importante, para que ellos conozcan los materiales. ¿Por qué? Porque a los tres años los niños todavía chupan las cosas, se comen los materiales, se lanzan las cosas. Esta exploración libre me está ayudando para que después los materiales sean usados como corresponde. En el fondo, esa fue mi estrategia con ellos. Ya los experimentos están determinados y yo los fui ordenando desde lo más simple y familiares para ellos hasta los más complejos, para que después de las vacaciones de invierno, cuando ya cumplan los cuatro años y estén más grandes, los niños puedan hacer los experimentos.
¿Cómo han respondido la comunidad escolar al conocer tu trabajo con la caja Experimento |4+?
Mi colega paralela, que trabaja con el otro pre-kínder, viene siempre a mi sala a mirar las actividades y ya se está entusiasmando con conocer más experiencias. Entonces, por eso, hablamos con el Director y como los materiales de las cajas Siemens son súper fáciles de conseguir, estamos haciendo ya la lista para replicar otra caja que pueda usar mi compañera. Los otros profesores no están muy interesados, por eso, decidimos trabajar con los dos pre-kínder, y estamos promoviendo el uso de esta caja en los otros cursos de primer ciclo.
¿Qué hicimos? Nosotros tenemos la posibilidad de imprimir en grande en el colegio, contamos con un plotter, entonces lo que hago es idear un póster: les saco fotos a los niños, hago un póster de la experiencia y lo pongo fuera de mi sala. Así toda la comunidad escolar puede ver lo que estamos haciendo. Profesores, directivos, padres, apoderados y estudiantes vienen a preguntar qué estamos haciendo. Mi idea es promover este tipo de trabajos, que la comunidad venga, se informe, pregunte, y finalmente participe. No falta la mamá que viene y me dice “Tía, ¿en qué puedo ayudar?”, “¿Cuándo vamos a poder ver esto?”.
Ahora estamos en una etapa en que estamos grabando pequeños vídeos sobre las actividades que hacen los chicos. Es difícil porque son muy chicos, entonces tenemos que pedir ayuda para que vengan a grabar porque no puedo dejar a los niños solos. Grabamos videos cortos y luego los editamos para que queden bonitos y se los mostramos a los papás. Así los papás y apoderados saben lo que estamos haciendo y pueden hacernos llegar sus comentarios. En eso estamos.
¿Qué evaluación haces del material entregado por la Fundación Siemens?
La caja es novedosa, me resulta difícil encontrarle aspectos negativos. Yo pienso que la mayor dificultad que presenta tiene que ver con nosotros como profesores, en la medida en que no seamos capaces de adecuarnos. Hoy uno habla mucho de la adecuación curricular, entonces, si uno toma el experimento al pie de la letra, como está en el portafolio, no te va a resultar, menos con niños de tres años. Pero si uno es capaz de considerar su etapa de desarrollo, su ritmo de trabajo, uno puede hacer adecuaciones curriculares con el mismo material y persiguiendo objetivos de acuerdo al nivel de la edad que tiene el niño.
Desde ese punto de vista, yo creo que la caja abre hartas posibilidades. Algo súper importante y que me gustaría destacar es que tiene posibilidades de replicarse. Para poder trabajar en otro curso con el mismo material, yo tendría que postular a otro proceso, o qué se yo, sin embargo, es más fácil comprar los materiales y replicar la caja. Así ganamos tiempo y vamos trabajando todos juntos. Esa es una ventaja que le veo a la caja, además viene todo súper bien explicado. Creo que otro desafío también poder trabajar de manera constante con la caja, implementarla de forma sistemática en nuestras clases.
¿Cuál crees que es el papel del docente en el uso de este material?
En el fondo, el uso que le demos a la caja va a depender de la pericia del profesor, de su capacidad de adecuarse. Ahí va un tirón de orejas para los profesores, porque nosotros siempre estamos esperando que nos den todo listo, que las guías vengan todas bien hechitas y que nos digan cómo se hacen las cosas. En esa lógica, nuestras habilidades no las echamos a andar y yo creo que la tenemos. No me atrevería a decir que es un problema de flojera, sino más bien tiene que ver con que estamos súper apretados con los cambios que se nos vienen encima, pero yo creo que siempre se puede. Por eso es importante incorporar a otros colegas, porque así surgen nuevas ideas y se comparten responsabilidades.
Por eso digo que la dificultad se la pone uno mismo. Con todo lo que he aprendido de indagación en este tiempo, he podido darme cuenta que el límite se lo pone uno, porque cualquier cosa puede ser indagatoria y los chiquillos, los mismos niños, nos han demostrado eso. Es cierto que también ha habido experiencias que fracasaron, que los niños no pescaron para nada, y creo que es parte del aprendizaje también.
En el marco de tu paso por el programa ICEC PUCV surgió la idea de generar un programa científico para implementar en tu colegio, que vinculara los conocimientos de educación parvularia y primer ciclo básico. ¿Cómo se ha desarrollado esta iniciativa?
El proyecto ha funcionado bien. A raíz de él hemos estado leyendo los programas, haciendo algunas adecuaciones, sacando los énfasis, porque tampoco podemos enseñar todo. Hicimos una encuesta en todo el colegio preguntando qué habilidades consideraban importante de desarrollar en esta etapa. En relación a los resultados de esa encuesta, estamos levantando un programa para el colegio. Esa es nuestra meta ahora. El programa se va a lanzar de vuelta de vacaciones, de ahí la idea es socializarlo con los demás profesores y hacerle algunas adecuaciones de acuerdo a sus sugerencias, y ya en marzo de 2018 trabajar con ese programa en el colegio. Queremos tenerlo a disposición de todos, así si hay otros educadores de otros colegios de la comuna que lo quieran utilizar, no tenemos problema con eso, nosotros lo vamos a compartir.
¿Alguna reflexión final que quisieras compartir?
Hasta ahora estoy súper contenta y espero poder seguir trabajando con la caja de una manera más sistemática, ahora que los tiempos se arreglan un poco. Sabíamos que no iba a hacer fácil, pero hay que seguir adelante. Creo que el tema es atreverse no más, no tiene mayor ciencia. Atreverse y compartir.